Es más que ver una película juntos. Los especialistas llaman a este tipo de momentos compartidos co-visionado, y juega un papel silencioso pero poderoso en la conexión entre madres, padres e hijos. Según el Journal of Children and Media (2024), el co-visionado fomenta la expresión emocional y la conversación en un entorno relajado, ayudando a fortalecer los lazos familiares.
También hay evidencia de que los rituales familiares regulares (como la noche de cine semanal) favorecen el bienestar mental y emocional de los niños. Un resumen de la Academia Americana de Pediatría destaca cómo las rutinas brindan a los niños seguridad y estabilidad emocional, especialmente en la etapa escolar.
Y para las familias que se preocupan por el auge de los vídeos cortos y la disminución de la capacidad de concentración, hay un motivo más. Un estudio reciente de Frontiers in Psychology (2025) sugiere que la exposición repetitiva a clips rápidos y de alto estímulo puede debilitar la capacidad de los niños para centrarse en historias largas. Ver una película completa juntos ayuda a recuperar esa paciencia y la atención al relato, historia a historia.