Considerada durante mucho tiempo el santo grial de las imágenes gaming, la tecnología OLED ofrece negros auténticos, contraste infinito y una precisión a nivel de píxel que las pantallas convencionales no pueden igualar. Los entornos oscuros se ven más intensos, las zonas brillantes permanecen bajo control y las escenas con movimiento rápido conservan la nitidez sin el resplandor ni la neblina asociados a las retroiluminaciones.
A pesar de estas ventajas, muchos jugadores dudan a la hora de elegir pantallas OLED por la preocupación que generan la retención de imagen y la durabilidad. La posibilidad de que se produzca retención de imagen en OLED, causada por mostrar durante mucho tiempo elementos estáticos como HUD, superposiciones de la interfaz, barras de tareas del sistema operativo o interfaces de aplicaciones, sigue influyendo en la percepción de los compradores. De hecho, los paneles OLED funcionan de forma diferente a la tecnología LCD, y el desgaste desigual de los píxeles puede producirse con el tiempo si el estrés no se controla adecuadamente.
En BenQ, abordar esta preocupación comienza con una premisa sencilla: la durabilidad de OLED no debería depender de los hábitos del usuario ni del mantenimiento periódico. En su lugar, la durabilidad debe estar integrada directamente en el diseño de la pantalla. Con MOBIUZ OLED, BenQ se centra no solo en el rendimiento visual, sino también en crear un sistema diseñado para reducir el riesgo de retención de imagen y conservar ese rendimiento a largo plazo.