Desde 2015 Apple® usa la gama de color Display P3 en la mayoría de sus pantallas, incluido el propio MacBook. Pero, además de soportar la gama P3, la pantalla integrada en tu MacBook también es ajustada por Apple para garantizar un color preciso, intenso y consistente. Como resultado, aunque muchos monitores externos dicen ser compatibles con P3, su temperatura de color, curvas gamma (que controlan el contraste) y la reproducción de color a menudo no se ajustan a los estándares de Apple. Es este desajuste el que hace que los colores se vean diferentes en la mayoría de monitores externos.
Un factor clave es el punto blanco, es decir, cómo define el monitor el color “blanco”.
Los MacBook usan un punto blanco distinto al de la mayoría de monitores para PC, por eso tu monitor externo puede verse demasiado amarillo o demasiado azul.